La Brasa
Torrijos

Las nuevas generaciones y la superioridad moral de la moral

Hoy se han reunido algunas decenas de miembros de la Nuevas Generaciones del Partido Popular en la puerta de la Audiencia Nacional. Estaban allí con motivo de la declaración como testigo de María Dolores de Cospedal en el caso Bárcenas. Coreaban su nombre: “Cos-pe-dal, Cos-pe-dal”.

No entiendo ni comparto que una persona vitoree a un político cómo se aplaude a la estrella de tu equipo de fútbol.

No entiendo ni comparto que una persona vote a un partido como un fan sigue a su equipo de fútbol, pero quiero creer que ellos creen que Cospedal es una mujer recta, de trayectoria y comportamiento intachable.

Quiero creer que ellos creen que ser miembros de la juventudes de un partido político es una apuesta por el crecimiento personal y colectivo. Pero no lo entiendo ni lo comparto.

No entiendo ni comparto que una persona que vaya a tener cargos de gobierno o administración pública empiece a formar parte de un partido político desde la adolescencia. No entiendo ni comparto que crezcan por las estructuras internas del partido hasta alcanzar ese cargo que les era tan deseado. No entiendo ni comparto que se pueda desear un cargo desde la adolescencia.

No entiendo ni comparto que una persona que vaya a tener cargos de gobierno o administración pública no haya salido jamás de la falda protectora de un partido político. No entiendo ni comparto que no haya experimentado nunca el mundo exterior. No entiendo ni comparto que no entienda el mundo.

Claro, que yo no entiendo la democracia de partidos como sistema político. Pero la comparto.

Hoy se han reunido algunas decenas de miembros de la Nuevas Generaciones del Partido Popular en la puerta de la Audiencia Nacional. Han coreado el nombre de María Dolores de Cospedal delante de unos afectados por las preferentes de Bankia, que también se habían reunido allí, algunos de avanzada edad.
Les gritaban, megáfono en mano y sonrisa en el rostro. Los otros, cabreados, rojos de ira, armados con las pancartas y la desesperación del que no tiene nada. La policía ha impedido el enfrentamiento.

Mejor.

No debe uno enfrentarse a alguien sin alma, a alguien sumido en tal miseria moral que le desclasifica instantáneamente como miembro de la especie humana. No se trata de la superioridad moral de la izquierda, sino de la superioridad moral de los que tienen –de los que tenemos- moral.

Son los mismos, ellos o sus pares, que gritaron a la madre de una víctima del 11-M: “meteos a vuestros muertos por el culo”.

No lo entiendo porque, sinceramente, no comparto especie con ellos. Me niego.

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Hola. Soy Pedro, redactor freelance especializado en cultura y arquitecto y músico de formación. Actualmente publico en Jot Down, Yorokobu y en el proyecto Fàbrica Futur del Ajuntament de Barcelona, entre otras publicaciones. Vivo en Madrid y me gusta tirarme a bomba en las piscinas. Saber más [...]

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