La Brasa
Torrijos

La revolución es en directo


No te vas a poder quedar en casa.
No vas a poder llegar del trabajo
y sentarte en el sofa para desconectar.
No vas a poder hacer zapping en los anuncios
porque la revolución no saldrá por televisión.
La revolución no saldrá por televisión.
La revolución no estará patrocinada por Kia
con siete años de garantía.
La revolución no te enseñará imágenes de Rajoy o Rubalcaba o Merkel o Juan Carlos I con una bandera detrás.
La revolución no saldrá por televisión.
La revolución no será retransmitida desde el Palacio de Congresos ni el Teatro Real ni el Santiago Bernabéu ni el Camp Nou.
La revolución no te enseñará a comer más sano ni a mejorar el tránsito intestinal.
No te hará perder cinco kilos ni te dará la sonrisa perfecta.
No tendrás los abdominales de Mario Casas ni la sonrisa de Brad Pitt ni la mirada de Michael Fassbender ni las tetas de Natalia Verbeke ni los labios de Angelina Jolie
porque la revolución no saldrá por televisión.
No te encuestarán en Las Ramblas ni te bañaras en La Cibeles.
No habrá autobuses de dos plantas con Puyol y Simeone borrachos.
No habrá una pantalla gigante en la Plaza de Colón alquilada por Cuatro, TeleCinco y la Sexta.
No habrá rueda de prensa de José Mourinho ni escudos ni estrellas ni camisetas ni canteranos.
Punto Pelota no tuiteará en exclusiva ni Radio Marca cantará gol de Andrés Iniesta.
No habrá cámaras lentas ni repeticiones ni ángulos inversos ni lineas del fuera de juego.
La revolución no saldrá por televisión.
No habrá imágenes de la policía golpeándote con una porra y un casco y una placa tapada.
No verás a ningún banquero pagar una fianza ni ser promovido a presidente del FMI, el BM, la OTAN, la UNESCO o UNICEF.
La revolución no saldrá por televisión.
El Sueño de Morfeo, Los Planetas, Arcade Fire o Queens Of The Stone Age no tendrán ninguna importancia.
Nadie se preocupará donde estaba Antonio Alcántara el 23-F ni si Jon Nieve vuelve del Muro.
Nadie pensará en el Duque ni en Mauricio Colmenero ni en Mercedes Milá ni en Jordi Évole ni en el triciclo de la Princesa Letizia.
Porque estarás en la calle buscando el amanecer y
la revolución no saldrá por televisión.
No te pondrán las mejores jugadas de la semana ni el resumen del partido con Manu Carreño y Manolo Lama justo después de la publicidad.
Soraya Saenz de Santamaría no te mirará detrás de una pantalla de plasma y no verás colas a la entrada de los cines ni de las librerías ni de Media Markt el día sin IVA.
No verás a nadie entrando en tromba el primer día de las rebajas en Zara ni en Abercrombie & Fitch ni en Massimo Dutti ni en Decathlon ni en El Corte Inglés.
No te podrás tomar un Latte en Starbucks ni un Montadito ni unas Patatas Deluxe.
La revolución no saldrá por televisión.
La revolución no te pondrá en un velero en Formentera.
No te quitará tu forma de sentir la vida con Campofrío.
No te garantizará resultados probados en solos siete días.
No tendrás que preocuparte por un robo de una mafia albano-kosovar ni por la comida del restaurante chino ni porque no dejen fumar en los bares.
La revolución no será mejor con Coca Cola Zero.
La revolución no te cepillará los dientes hasta 30 veces más que un cepillo convencional ni te matará la placa bacteriana.
La revolución te pondrá en el asiento del conductor.
La revolución no saldrá por televisión, no saldrá por televisión, no saldrá por televisión.
La revolución no será emitida en diferido.
La revolución es en vivo.

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¿Quiénsoy?

Hola. Soy Pedro, redactor freelance especializado en cultura y arquitecto y músico de formación. Actualmente publico en Jot Down, Yorokobu y en el proyecto Fàbrica Futur del Ajuntament de Barcelona, entre otras publicaciones. Vivo en Madrid y me gusta tirarme a bomba en las piscinas. Saber más [...]

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