La Brasa
Torrijos

Motín

Éste es un capítulo de Combate de Amor en Clave, aquí tienes el índice para seguir la novela.

En la planta nueve del edificio de El Corte Inglés de Callao está la cafetería. Aprovechando la altura natural del terreno, posiblemente la colina más alta de Madrid, y sumado a los 30 metros de la propia cota del edificio, la terraza ofrece unas vistas imponentes de la ciudad, libres a los cuatro vientos y especialmente hermosas al atardecer.

En una mesa están sentadas Azalea y Belladona. Azalea es una chica morena, alta, buen tipo, bastante mona, tirando a pijilla, de unos veinticinco años; Belladona es rubia de bote pero bien teñida, algo más bajita, muy buen tipo, tirando a pijilla, de unos veinticinco años. Visten sendas faldas de tubo, llevan tacones altos y cruzan y descruzan las piernas de uno a otro lado mientras parlotean y juguetean con sus respectivos smartphones.
La conversación es menos despreocupada de lo que le parece al resto de clientes que ocupan las mesas.

-Ay tía, tú estás segura de no esperarla?- pregunta Azalea.
-Yo qué sé tía, creo que sí. Le he dejado ya como veinte llamadas perdidas y no sé cuantos whatsapp, pero ni contesta ni los ha leído. Cuándo sale un solo tic, es que han llegado pero no lo ha leído, verdad?
-Sí sí, creo que sí. En serio tía, he hablado con las demás y están por esperarla, no puede haberse ido sin dejarnos la llave, por lo menos a alguna de las dos.
-Ya lo sé tía, pero cuando se marchó con el tío ese a mí no me dio nada.
-Ya, y a mí tampoco. Y hemos buscado bien, no está ni debajo del felpudo, ni en la maceta ni en el buzón.
-Ni el perro.
-Es verdad, el perro tampoco está...No puede habernos hecho esto, tía. No ahora.
-Mira tía, Lucía es maja y eso, pero siempre se ha creído la reina del cotarro, con esos aires de diva. Cuando dijo que se iba de vacaciones a mí ya me olió un poco mal, pero dejarnos encerradas, que ni podemos entrar ni salir.
-Ni nosotras ni nadie...

Belladona apura su mojito y pide otros dos al camarero, que atiende diligentemente.

-Joer tía...el Alfeizarista tiene que estar pasándoselo genial. Has hablado con él?- Continúa Azalea.
-Pues claro que no! Si se entera el Alfeizarista, se entera la Vieja y si se entera la Vieja nos podemos quedar en la calle.
-Menudo marrón, tía.
-Ya te digo...Mira, yo creo que deberíamos intentar encontrar al tío con el que se fue, al fin y al cabo, debe de ser el último que la vió.
-Ya...ya. Y como lo hacemos? Si las demás no están por la labor.
-A las demás no les importa porque están estupendamente aquí, pero tú y yo tenemos una responsabilidad.
-Oye, que a mí también me encanta esto.
-Y a mí, pero cada día que el Limbo se llene un poco más, más posibilidades hay de que el Alfeizarista se de cuenta.
-Si no se ha dado cuenta ya.
-Más a mí favor. Si la Vieja se ha dado cuenta ya, habrá mandado a alguien. Y si no han venido a por nosotras es porque nos da una oportunidad, así que mejor intentar solucionarlo por nuestra cuenta para caerla en gracia.
-Caer en gracia a la Vieja.- soltó una risita- Nosotras...Pensaba que me moriría sin ver eso.
-Pues tía, yo creo de verdad que tendríamos que intentarlo.



Azalea echa una mirada melancólica por encima de la barandilla.
-De acuerdo, pero cuando arreglemos el asunto tu y yo vamos a tener que hablar. Además, por dónde empezamos?
Belladona le dedica una sonrisa cómplice que adelantaba la respuesta.
-Mirmidones?...Quieres tener mirmidones?
-Sangre mejor no usar de momento, no? Y no se me ocurre manera mejor, tía.
-Bueno, de perdidas al río, hija.

Belladona mira con ojos traviesos al camarero. Se fija en la chapa blanca y verde con su nombre que cuelga de un alfiler en el bolsillo izquierdo de la chaqueta marrón de El Corte Inglés.
-Dime Luis- mientras agita la pajita de su bebida- Tienes algo que hacer esta noche?
-Tía, estás loca- añade divertida Azalea.


Siguiente capítulo: Era una solución obvia

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Hola. Soy Pedro, redactor freelance especializado en cultura y arquitecto y músico de formación. Actualmente publico en Jot Down, Yorokobu y en el proyecto Fàbrica Futur del Ajuntament de Barcelona, entre otras publicaciones. Vivo en Madrid y me gusta tirarme a bomba en las piscinas. Saber más [...]

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