La Brasa
Torrijos

El Hombre y la Tierra

Éste es un capítulo de Combate de Amor en Clave, aquí tienes el índice para leer la novela.

Pollas en la cabeza, pollas largas y flexibles en la cabeza, pollas largas, flexibles y luminosas en la cabeza, pollas largas, flexibles, luminosas y fluorescentes en la cabeza, no pollas en la cabeza…eh?
Efectivamente, había un grupo de diez o doce féminas de edades entre los veinticinco y los veinticinco años en actitud, digamos, alocada: risa fácil, mirada agradecida al contacto, y escudos de energía al 30%, desvíada posiblemente hacia los receptores de Brugal-cola, JB-cola y Malibú-con-piña.
“DESPEDIDA DE LUCIA” en dorado, Monotype Cursiva, cuerpo 68 sobre una banda color púrpura posiblemente de raso, seda o poliester 90%/poliamida10% era lo único que hacía pensar que las tías participaban en una despedida de soltera, dado que en ninguna de sus cabezas había miembro viril masculino falso, excesivamente grande, luminoso ni flexible alguno.
-Non fuyades, cobardes y macizas criaturas, que un solo caballero (con lanza preparada, pero aún no en ristre, que está feo ahí delante de tanta gente, y lo mismo el segurata cachas nos echa a patadas) es el que os acomete.
-Eh?- a voz en grito en un desigual combate vocal sobre “VIVIIIIIIR ASIEEEES MORIIIIIIR DEAMOOOOOOR”
-Que si las entramos!-“POR AMOR TENGO EL ALMAHERIIIDAAAAA”
-A QUIÉN??!-“POR AMOR, NO QUIEROMASVIDA”
-A ESAS!!!!-“QUE SU VIIIDAAAAAA”
-VAAALEEEE!!!!!- “MELANCOLIIIIAAAAAAAA”
De acuerdo, esta primera batalla la había ganado Camilo Sesto, pero veríamos quién reía el último, que yo de amigo de las tías, poco, y de mendigo de besos, nada de nada.
Ni que decir tiene que alrededor del grupo había un buen número de machos alfa, beta, gamma e incluso algún omega alternándose en sus envites, alguno fructuoso, si bien la mayoría futiles. Por suerte existe entre los hombres un acuerdo tácito que hace que no nos interpongamos entre otro macho y la posible gacela, al menos al primer intento. Así que con todo nuestro valor y armados con un interesante estado de embriaguez, allá que fuimos mientras vimos como el corro masculino abría un pasillo a nuestro avance, como si fuéramos futbolistas en el siguiente partido a cantar el alirón.
-Quien de vosotras es la que se casa?
-Jijijiji, ninguna- contestó una chica morena, alta, buen tipo, bastante mona, tirando a pijilla, de unos veinticinco años.
Lo cierto es que todas llevaban la misma banda púrpura y oro; no había ninguna con banda en otro color, o una diadema de flores, bisutería o polla que la distinguiese como la novia. Supuse que la pobre se habría avergonzado y se habría marchado antes, dejando a la manada de hembras a su aire. O eso o estaba follando con un hercúleo y sudoroso boy medio vestido de bombero, militar o astronauta.
-Oye, de dónde sois?
-Jijijiji, del Sur- respondió otra chica, esta era rubia de bote pero bien teñida, algo más bajita, muy buen tipo, tirando a pijilla, de unos veinticinco años.
-Pues no tenéis acento.
-Jijijiji, es que no somos tan del Sur.
-Vale, pero de dónde sois?
-Ya te lo ha dicho, somos del Sur- Me dijo una voz dulce pero profunda al oído por detrás de mí.
Esta es en la que me había fijado al principio. Quiero decir, que nos habíamos fijado el uno en el otro. Bueno, que habiamos cruzado miradas cómplices atravesando el maremagnum de cabezas y luz estroboscópica de la Morocco. O sea, que le había estado mirando embobado durante un buen rato y ella no había hecho ademán de asco.
Era más bien bajita, metro sesenta más o menos, con un pelo rojo y denso en rizos profundos, selváticos. Tenía los ojos grandes y verdes, muy bien maquillada, con las cejas perfectamente arqueadas de un tono muy similar al del cabello; los pómulos llenos de pequitas y la mirada dulce y alegre, casi angelical. Por lo demás, muy buen tipo, tirando a pijilla, de unos veinticinco años.
-Qué bebes?
-Vodka de arandano con fanta de naranja.
-Te invito a una copa.
-Pero si tengo esta entera- Lo cierto es que el vaso de tubo estaba bastante completo del líquido rojizo- Pero espera un segundo- Y la tía se bebió el cubata de un solo trago- Vamos a la barra!
(Joder con el angelito)
El depredador había elegido a su victima, dejando claro que si aquí había un triunfador era yo, el verdadero macho alfa de la manada, el conquistador de las Ardenas, el megafucker de Villaverde, chúpate esa Camilo Sesto!
También convendría especificar que como en todos estos casos, la que había elegido era ella y la victima propiciatoria de sus escarceos era el macho, que ya podía ser alfa o jota, que el pescado ya estaba todo vendido, subastado, empaquetado y envíado en seguros camiones-frigorífico para repartir por toda la geografía.
Poco más cabe comentar a partir de ese momento: un par de copas que hicieron aumentar bastante mi ya de por sí avanzada torrija, muchos bailoteos (LA VIDA ES UNA TÓMBOLA, TOM TOM TÓMBOLA), morreos, magreos, más morreos, otra copa, más bailoteos (Y ES QUE YO (pararapá) AMO LA VIDA Y AMO EL AMOR (pararapá)), más morreos, más magreos y más bailoteos (DONDIABLOSEHAESCAPADOTUNOSABESLAQUEHAARMADO) hasta que la chica decidió poner fin a mi sufrimiento:
-Vámonos a mi casa
(Te jodes, Camilo Sesto!)
Esta vez sí, mientras subíamos por la escalera hacia la puerta de salida, se abrio un pasillo propio del ganador de Liga, Copa, Champions, las Series Mundiales de béisbol y el anillo de campeón de la NBA. 
Antes de salir, ella se quitó la banda púrpura y la dejó caer en el suelo con una gracilidad propia de una bailarina e impropia de la ingesta de alcohol que habia perpetrado. Entonces, pude fijarme con más detalle en su cuerpo: llevaba un vestido corto palabra de honor de raso o seda o gasa en tonos verdes, pero ligeramente tornasolado que liberaba iridiscencias rojizas a juego con su pelo con cada cambio de luz. Unas piernas firmes y torneadas sobre unas bonitas sandalias verdes de tacón y plataforma de madera que hacían las piernas aún más firmes y torneadas.
Vamos, que tenía un polvazo que la flipas.
-Creía que eras del Sur…
-Sí, pero tengo casa en Madrid. Y por cierto, tenemos que ir en coche.
-Bueno.
-Ya, pero es que yo he venido en metro.
-Pues vamos en el mío, pero te advierto que yo no estoy para conducir.
-Yo estoy bien, lo puedo llevar yo. Déjame las llaves.
-Vale.
-Por cierto, te has dado cuenta de que ni siquiera nos hemos dicho como nos llamamos? Yo me llamo Mika- E hice el ademán de dar dos besos, como si nos acabáramos de presentar.
Ella me agarró la cara con ambas manos y prácticamente me metió la lengua hasta la epiglotis
-Yo soy Lucía.

Siguiente capítulo: Donde se cuenta la singular prueba a la que nuestro heróico héroe es sometido y que fue acometida con estupenda heroicidad

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¿Quiénsoy?

Hola. Soy Pedro, redactor freelance especializado en cultura y arquitecto y músico de formación. Actualmente publico en Jot Down, Yorokobu y en el proyecto Fàbrica Futur del Ajuntament de Barcelona, entre otras publicaciones. Vivo en Madrid y me gusta tirarme a bomba en las piscinas. Saber más [...]

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