La Brasa
Torrijos

La chica que soplaba



Mi colega Paco se hizo una camiseta muy artesanal que decía: “mueve la lengua, mueve la cabeza, mueve la mano”.

Lo cual lleva a mi sencilla historia:

Sicilia, 1928:

Tenía yo 22 tiernos años y acababa de sufrir mi primera ruptura sentimental con aquella que había sido mi novia desde los 18. En esa época no había internet, así que lo sufrí en silencio como las hemorroides.

De hecho no estaba en silencio, sino que me quejaba de lo amargo de mi existencia por doquiera que iba; aburriendo a todos los que consideraba mis amigos, que poco a poco fueron dejándome ver que vaya, era muy joven, que había tantas tías en el mundo como peces en el mar, que como es que seguía dándole vueltas al asunto, que otra vez con lo mismo?, que vaya, que tan tan amigos míos no eran, que le fuera a dar la turra a mi puta madre y que agradecían la compañía pero que me acababa de conocer y que el trabajo en Parques y Jardines ya era lo suficientemente aburrido como para hacer de psicólogo a los borrachos.

En fin el caso es que como un clavo saca a otro clavo, me fije en una compañera de mi clase de proyectos que era un par de años menor y unos 8 kilos más gorda que yo (4 por teta). En efecto, el clavo me lo sacaría cuando le introdujese la alcayata en tan egregio busto.

La cosa no era de risa, la señorita en cuestión bajaba las escaleras de la ETSAM con los brazos cruzados sobre el pecho porque literalmente “le dolía” al botarle; cosa comprensible cuando piensas en el impacto de dos sólidos semi-flexibles de masas críticas en movimiento pendular anisótropo contra tus costillas.

Tras un poco de rollo de “te ayudo con este proyecto?”, “nos vamos a mi casa a terminar?”, “nos tomamos algo después de clase?” y “tu crees que si te meto la polla asín, a la mecagüen, nuestra amistad se resentirá?”, acabé en su casa una noche sin padres ni hermanos de por medio.

-Pues que agustito que estamos aquí en la cama los dos, no?

-Sí (No, yo lo que quiero es tocarte un pecho)

-Pues y si al final no pasa nada?

-Pues tampoco es tan grave (Mis cojones!, yo lo que quiero es sobarte las peras)

-Además, también puede haber otros días, verdad?

-Pues claro, hay más días que longanizas (Pero que hostias?! Yo lo que quiero es meter mi longaniza entre ambas jícaras, pero a la de ya!, que está cambiando de color de butifarra a morcilla de arroz)

Al final me dije a mi mismo: “El mundo no es para cobardes”; así que me incorporé levemente y le solté lo que llevaba en la mente todo ese rato; así, de frente, como los hombres-hombres: “Oye, que me ha gustado mucho conocerte y me siento muy a gusto contigo”…


…Ipso facto, la menda se me tiró al cuello y empezó el baile con resultados dispares (no dispares, que soy yo!). Esto es: los melones eran, en efecto, descomunales, apoteósicos, apotatásticos, apocalípticos, pero también tenían una caida libre propia de las cataratas del Niágara e impropia de una dama de tan solo 20 añitos.

No estaba (ni está) el tema para hacer rechaces (entre otras cosas, porque el centro de control del habla y la consciencia llevaba un tiempo desplazado de posición), por lo que me afané en mi actividad de succión y/o lameteo de ubre española.

Tras unos minutos de movimientos poco ortodoxos, me bajó los gayumbos no sin cierta dificultad por la acción de cantilever del centro del habla y la consciencia y procedió así, sin comerlo ni beberlo a comerlo pero no beberlo, y ahora veremos por qué.

Yo pensé, “goder, que tía más suelta, la chupa en la primera cita”, aunque claro no era la primera cita, ni la tercera, ni la decimoquinta (fui un pionero del pagafantismo?; No, porque follé….bueno, algo así).

-Ahhhh, qué gusto, que bien, que geniAAAAAAAHHHRG!!! (PERO QUE COJONES ESTÁS HACIENDO? YO NECESITO ESO PARA VIVIR!, YO PIENSO CON ESO!!)

-Qué te pasa?

-Nada, nada, sigue por favor que me encanta 

- Suponía que se le habría escapado un mordisquito, cosa comprensible dado el tamaño…..ejem….o que al ser la primera vez que intimaba conmigo no supiera como me hacerme feliz a mí, pues chicas, sabed que cada pene es un mundo inexplorado, un misterio por resolver, un horizonte por descubrir, un helado de limón y fresa (?) que saborear.

Pues no, la cosa iba de mal en peor, aunque con ciertos momentos de no-tan-mal, aunque en general yo lo que quería era que llegara el “menos mal”.

La tía no chupaba: mordía, retorcía, succionaba (ay!) y soplaba. Soplaba!. SO-PLA-BA!!.

-Oye, quizás no lo hagas tan fuerte, vale?

-Grmvfale.

-Oye, un poco más despacio.

-Grfassí?

-Sí, así mejor (No, así igual. Pero que hostias crees que soy?, una colchoneta de playa?, un balón Molten?, una rueda pinchada?, una cama Restform, no disponible en tiendas, llame ahora!?)

Yo ya estaba en un estado mental desastroso porque claro, no le iba decir la verdad (que la chupaba fatal) y así herir sus sentimientos. Claro, que es que ella estaba hiriendo los míos (y los sentimientos, un poco también).


Que haría en esa situación tan compleja, y a la vez tan absorbente?
La dignidad se estaba poniendo en entredicho, la salud mental entreparentesis y mi masculinidad inequívoca de macho-machote entredientes.


Cómo iba a salir de esto?, Qué podría hacer o decir?. Rápido, cómo reaccionarían mis modelos, Steve McQueen, Marlon Brando, Espinete?

Pues claro coño!, saldrían de esta incomodidad de manera urgente y sin ningún miramiento para con la sensibilidad de la chica; Así que sería brusco y rápido y la dejaría en la más absoluta de las miserias, la hundiría, la humillaría, como hacen los HOMBRES: fingiría un orgasmo.

-Ay cariño, me voy, me voy….- haciendo amago de sacarla del pozo de las lamentaciones para intentar simular el líquido con un escupitajo o algo…yoquese!.

-Grscórrete denftro, por favor! Mfe egncanta!.

-…..- (Pánico)
-Vfamosg, mi agmor!

-…..- (Histeria)
-Fmgvenga!

-…..- (Sistema simpático at full force)
-FgYa!?

-...ya…me….corro

- (Jesusito de mi vida, tu eres niño como yo, haz que salga de esta, o que de esta salga algo, lo que sea!, agua!, coca-cola, leche, cacao, avellanas, azúcar!)

Pero claro, 22 años de ateísmo y apostasía no se pueden revertir en un instante. No había ni agua, ni vino, ni un gran vaso de leche en cada tableta.

-Que poco sueltas, no? (Poco?, goder, que optimismo!) 

-Es que estaba nervioso con la cita de hoy y bueno…ya sabes, antes de quedar…

-Bueno, pa la próxima no te toques….y ahora…

- Me cogió amorosamente, tal y como lo haría una mantis religiosa hembra con su bocata del recreo y me empujó la cabeza hasta encontrar mis mejillas entre sendas ingles.

Por supuesto, yo hice mi trabajo con eficacia y pulcritud, tan bien o mucho peor que el suyo.

Al día siguiente nos vestimos y nos fuimos a tomar una pizza al Telepizza de la esquina. La chica era un encanto y echamos otros cuatro o cinco polvos en los que me encargué personalmente de evitar el sexo oral F>M, no así el M>F.

Hace un par de años me la encontré a la salida del metro de Gran Vía. Tenía la misma cara de buena chica y las botijas descomunales de 15 años antes. Ahora también tiene un marido, una hipoteca y dos hijos.

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¿Quiénsoy?

Hola. Soy Pedro, redactor freelance especializado en cultura y arquitecto y músico de formación. Actualmente publico en Jot Down, Yorokobu y en el proyecto Fàbrica Futur del Ajuntament de Barcelona, entre otras publicaciones. Vivo en Madrid y me gusta tirarme a bomba en las piscinas. Saber más [...]

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